Pirata por favor

pirata

Charles “Porfavor” López nunca fue un pirata cualquiera. De entrada, se metió a bucanero de rebote, y simplemente porque el primer barco donde se enroló resulto ser el barco de Jaime “Ojosrojos” Potter, otro singular pirata que lograba sus capturas por el sencillo mecanismo de rociar de humo de mostaza y pimienta (una singular mezcla que según él le enseño su abuela en Santo Domingo) los barcos que se le cruzaban en su camino, provocando que toda la tripulación se pusiera a restregarse los ojos, en primer lugar por la picante mezcla y, un poco más tarde, por verse rodeados de toda una tripulación corsaria con cara de malas pulgas que les conducían atados a las bodegas del barco. A Jaime “Ojosrojos” Potter le hacia mucha gracia que Charles pidiera siempre las cosas por favor, incluso las más peregrinas, y le puso el alias cuando le encontró con un sable en la mano delante de dos casacas rojas ingleses como dos armarios, pidiéndoles por favor que se desarmaran, que no era cuestión de manchar de roja sangre una cubierta que a buen seguro luego ellos mismos (si es que lograban sobrevivir al ataque) tendrían que limpiar. Charles terminó siendo el segundo de a bordo de “Ojosrojos”, y cuando este murió, por una ingestión masiva de gambas de Huelva y tinto de Rioja, se hizo dueño y señor del barco, al que rebautizó como “Perlita de Huelva”, en honor a la procedencia de las dichosas gambas. Dicen de él que nunca provocó un combate innecesario, y que sus capturas se fraguaban más en las tabernas de los puertos que en las olas, merced a suculentas bolsas de doblones singularmente bien repartidas que con el tiempo y en la ruta, ocasionaban oportunas rendiciones de los capitanes mercantes, que luego juraban ante los armadores haberle visto por primera vez. Siguió pidiendo por favor las rendiciones, y llegó a hacerse un nombre entre los piratas por su educación, y por qué no decirlo, por la singular maestría con la que su sable respaldaba cualquier salida de tono de quien había sido tan educadamente interpelado. Dice también la leyenda que un día se cansó de ver esos mundos y esas velas de Dios, y que hizo encallar al “Perlita de Huelva” en una isla cerca de Cádiz, donde le hizo unas pequeñas carpinterías y lo convirtió en su acogedora casa. Y ahí cuentan que pasa su retiro, entre partidas de mus, tute y dominó con los marinos que pasan por allí, y lecturas de relatos de piratas sanguinarios entre los que nunca se contó, porque nadie querría narrar la historia de un pirata que pedía las cosas por favor…

Ilustración: Mathieu Leyssenne

10 respuestas a “Pirata por favor

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Hola, me ha gustado mucho esta historia de un pirata como poco, bien educado y con clase…

    Me ha gustado tu casa, sencilla y elegante a la vez…

    Gracias.. y feliz fin de semana..

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  3. En realidad no saldría en casi ninguna de nuestras excelsas televisiones. Siempre me encantan tus historias. La ilustración es bellísima. Me da fuerza para ponerme en marcha e iniciar la semana laboral que inusualmente hoy la comienzo algo “cansina”. Gracias como siempre. Un abrazo

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  4. Carmen: Pues nada, a animarse tocan. Si la ilustración te anima, pues bien puesta esta. Ya veras como luego no es para tanto, si ademas el jueves es fiesta!

    Sr. Diox: Bienvenido a esta su casa, me alegro que le guste lo que ve.

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