De democracia y vampiros

Cuando yo era peque (a la primera mención a las batallitas del abuelo, me enfado), Drácula era un tipo elegante y señorial con cara de Christopher Lee que sólo perdía la compostura al ver el cuello de una aldeana inocente y sobrealimentada, o cuando veía en los títulos de crédito que un tal Pedro Cushing volvía a tocarle las gonadas y los colmillos. Con el paso de los años, ser vampiro perdió bastante glamour. Es el problema de democratizar todo, que los nobles dejan de tener sentido, y puede ser vámpiro cualquiera, hasta Tom Cruise (y eso que hay que reconocer que no lo hizo del todo mal). De moteros hasta americanos del medio oeste, de pinches de cocina hasta camareras del profundo sur, todo el mundo puede soñar con ser eterno y beber sangre. Libros, series, películas. Si el Drácula de Lee levantara los colmillos, se daría cuenta indignado de que ya no hay sangre para tanta chusma. Aun asi, la peli del trailer será vista por este que escribe, porque sarna con gusto no pica, y uno, que no es noble, siempre ha pensado que lo mejor es que cada uno pueda ser lo que quiera ser, y que no hay que ir por la vida con los privilegios por delante, aunque te llames Vlad y seas conde.

24 respuestas a “De democracia y vampiros

  1. Adolfo, con tu recomendación tratare de verla, aprovechando estos dias que estoy sin trabajar,”Un beso verdadero puede ser tan mortal como la mordida de un vampiro, pero a quien le importaria morir tras sentir la pasión de un amor puro y sincero.”(Anónimo) Un fuerte abrazo mi amigo

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