El día que me convertí en huérfano

Aquel día ibas a gritarla. Más, porque ya lo estabas haciendo. Aquel día ibas a conseguir hacerla un moratón en el brazo con tus dedos. Aquel día ibas a decirla de nuevo lo poco que era comparada contigo.

Aquel día ibas a pegarla.

Aquel día me puse delante. Temblando como un crío. Lo que era. Sorbiendo mocos y pedazos de alma. Frente a ti. El hombre que un día fue mi padre. Al menos aquel día no la pegaste. El día que me convertí en huérfano. De ti.

34 respuestas a “El día que me convertí en huérfano

  1. Adolfo, has planteado muy bien, es lamentable toda esta situación, vivir la angustia de la madre maltratada, su temor, inseguridad, tristeza, les produce una elevada inseguridad y confusión a los hijos. Esa angustia se traduce en numerosos trastornos físicos, terrores nocturnos, enuresis, alteraciones del sueño, cansancio, problemas alimentarios, ansiedad, estrés, depresión…NO MAS VIOLENCIA DE GENERO, un abrazo

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  2. No he podido resistir la tentación de poner este trozo de un artículo de Isabella Di Carlo, que es una de mis psicólogas favoritas:

    “La visión debe sanarse pero no sólo en los maltratadores, sino con el mismo énfasis, en las mujeres maltratadas. Hay una dinámica psicológica enfermiza en toda mujer que no se aleje de forma tajante, inmediata y definitiva de un hombre ante el primer atisbo de violencia. Es así de simple, la segunda vez jamás debe llegar. Las bolas de nieve se detienen bien cuando acaban de empezar a rodar.

    Las mujeres debemos saber que lo femenino es sagrado. Somos las portadoras de la vida. Somos la suavidad de las caricias, la dulzura del abrazo, el regazo de la paz. Somos la profundidad, el misterio, el poema; somos la belleza, la fecundidad y el descanso. Un hombre que no lo vea, no es un hombre.

    Si esta cultura no conquista para todos la comprensión cabal de la trascendencia de devolver lo femenino a su verdadero lugar, no sobrevivirá”

    Lo he pensado mucho antes de participar.

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  3. Nunca sale una parte bien parada de esto, ni se sabe que es mejor, si que mueran inocentes, culpables o que queden todos marcados para siempre… lo mejor es que esto no tenga cabida nunca más. No a la violencia de un género y de otro, todos somos género. Que parece que sólo se le pega a unos y no a otros.

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  4. estoy realmente emocionado. Siento mucho que hayas tenido que vivirlo… y espero que pronto no haya niños huerfanos de padre o madre… a ver si nuestra sociedad logra acabar con esto de una vez. Hay que decir NO a la violencia en general y como todo eso empieza en casa…

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  5. Silencio, por quienes no tienen el coraje de enfrentarse a ello. Silencio, por el miedo.

    Al menos frenaste la saga. Ya sabes, eso que dicen, quizás para justificar semejante aberración: padre maltratador, hijo… ¿no te da miedo? ¿no te da pánico verle reflejado en ti?

    Oh, perdona, a veces soy demasiado bocazas.

    Dile a Ojazos que te de un achuchón de mi parte, que yo no llego.

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  6. jaj genial… hombre, no sé si “Mata a tú padre” es un nuevo slogan válido contra la lucha de género… Mas que nada pq hay muchos que igual se equivocaban de padre…, peor bueno.

    En serio, te pillé el fondo del asunto, claro. Bezos.

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