Tomates

Imaginaros por un momento todos aquellos que tengáis un blog que en lugar de eso tuviéramos una huerta donde hubiéramos plantado tomates. Todos. Y unos con más cariño que otros, unos con abonos, otros con métodos chinos y otros incluso con indiferencia, tuviéramos al final nuestra cosecha de flamantes tomates. Y entonces llega la decisión de que hacer con ellos. Habrá gente que los utilizará para consumo propio, para su familia y amigos más cercanos. No necesitará venderlos a nadie y disfrutara en su círculo más cercano del sabor de unos tomates-post que han crecido con su cariño.

Pero hay algunos que creen que pueden sacar algo de su huertablog. Están orgullosos de ella y de como los han hecho crecer. Creen que la gente puede demandar esos tomates y comprárselos. Y se empieza a mover para conseguirlo. Prueba algunos sistemas que ve por ahi, duda si hablar con la tienda del pueblo… Y entonces llega a sus oídos que hay un par de intermediarios que lograrían que sus tomatespost llegasen a todo el mundo mundial. Se entera de que de una manera u otra, ambos controlan el mundo del mercado del tomate, unos con un movimiento de meneo, y otros con un ampuloso nombre abarcando todo: tomatera (bitácoras, vamos). Prueba ambos sistemas y efectivamente, algunos de sus tomates llegan a sitios donde no hubiera imaginado. Pero algo le falla, y se da cuenta que, como casi todos los intermediarios, ni a los que menean tomates ni a la tomatera (bitácoras, vamos) les interesan otros tomates que no sean los suyos. Los que salen de sus grandes huertas de tomates, los que premian en dirigidos concursos de tomate con mejor sabor, mejor tomate para salsa o tomate más rojo, y forman su camarilla de expertos en huertablogs. Pero ni saben de huertas una mierda más que cualquiera que los cultive, ni les interesa ningun tomate que no sean los suyos. Si, es cierto, si entras en su juego tus tomates-post podrán llegar a China, pero unicamente como complemento de los suyos y de su propia marca. Eso si, te llenan los oidos con que realizan un gran trabajo con los tomates, que los cuidan, que lo suyo es el mundo de la tomatera. Pero es mentira. Sus beneficios a costa del tomate ajeno son desorbitados e injustos. Cogen de los pequeños hortelanosblogueros su producto y luego no reparten los beneficios. Ellos son los que tienen los contactos con los medios especializados, cuando no son incluso los propietarios. Y mientras les sigas el juego de hablar bien de ellos y de sus tomates, incluso te cederán un pequeño hueco. Pero ahi de ti si alzas la voz y dices que quieres un trato justo para tus tomatespost o para los del vecino. Entonces dejarás de existir.

Incluso se permiten representar a todo el mundo, amparados en su poder sobre el mercado del tomate. Si el gobierno hace una ley para regular el mercado, ellos se erigen en defensores de la libertad. La libertad de que no les toquen el mercado que tan bien dominan, claro. La manga ancha para sus tejemanejes. Tu haz el tomate, te lo pago a 1, lo vendo a 16 y me llevo 15. Son los intermediarios de toda la vida.

¿Y que podemos hacer? Pues denunciar la situación y hacer cooperativas justas. Unir a los pequeños hortelanosblogueros para que nuestros tomatespost, tan buenos, lustrosos y grandes como los suyos, lleguen a la mayor gente posible. Utilizar todos los medios a nuestro alcance para que no se aprovechen de nosotros. Abrir el mercado al tomate de la gente que no quiere hacerse rica, si no sólo que sus tomates sean apreciados por los demás. Llegar al consumidor final y a las tiendas sin necesidad de que por el camino se aproveche quien sólo está en esto por ganar dinero y por mantener su status. Unámonos. Somos muchos más que ellos, sólo que están arriba y lejos, y parecen más de lo que son.

Si lo hacemos, llegará el día en que la gente podrá disfrutar de los mejores tomates de la huerta a casa, de verdad, sin intermediarios ni cámaras frigoríficas. Hazlo por una alimentación sana. 🙂

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25 Comments

  1. Martu

    Te comprendo muy bien, hace cosa de un par de años cerré un blog con más de 15.000 visitas en un año, ¿qué como lo conseguí? pues escribiendo post ingeniosos, leyendo en los blogs de los demás, dejando comentarios aquí y allá y teniendo paciencia, pasando de gilipollas y escribiendo solo de lo que me tocaba el corazón y otras partes de mi anatomía, tu sigue escribiendo bien y no vendas tu alma tomatil a ningún demoño…

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  2. Lo he leído dos veces eh! porque para ser sincera me hecho un lío jaja.

    Soy una hortelana de andar por casa pero yo estoy aquí para apoyar a lo bueno sin abonos, a esos tomaticos que hacemos con amor y sin sobrealimentación ni pesticizas. Los mios crecen en macetitas pequeñas decoradas de pintura acrílica de colores chillones, no tengo tomatales extensos pero ya se sabe que lo pequeño tiene su encanto.

    😀

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  3. Magnifica entrada, con una critica exquisita, yo soy hortelana desde hace mas de un año, y muchas veces he visto como tiraban mi cosecha por tierra, menospreciando como bien has dicho su calidad, y claro que he hablado mas alto, y por eso he pagado un precio muy alto, en fin, que o nos unimos o nos dedicamos a otra cosa, al fin y al cabo, con esto no vivimos ninguno, me parece, a no ser que……, un abrazo y felicidades por esta entrada.

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  4. Yo no llevo mucho en esto de los blogs, o sí, según como se mire, pero nunca he intentado promocionarme activamente por esos medios. Estoy en bitácoras, sí, pero no le dedico tiempo y a la gente prefiero tenerla enlazada en mi blog, antes que visitarlos y votarles a través de esa web. En Menéame nunca he probado, la verdad es que siempre he leído cosas malas. Así que mis tomates se quedan en familia y amigos, supongo que es lo que hay. Mis tomatitos a veces tienen éxito, y es gracias a un distribuidor llamado Google, pero bueno, no sé. Supongo que cuando mi blog tenga una edad, pensaré en si está produciendo mejores tomates o si quiero venderlos, si estoy dedicando demasiado tiempo a la huerta o si merece la pena… a veces ya lo pienso. Pero creo que apostar por la alimentación sana, como bien dices, es lo mejor.

    Buena entrada, felicitaciones de mi parte! 🙂

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  5. Cuanta razón tienes amigo hortelano, empiezas, ves, buscas, promoción y al final te das cuenta que el precio que piden no merece la pena, porque al final el trafico que consigues es ficticio, el real lo consigues sus plantaciones intensivas.
    Asi que yo desde hace unos meses decidi pasar del intermediario y ahora vivo libre, pero si un dia quieres hacer una cooperativa, cuenta conmigo y hablamos.

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  6. bimbi

    Reconozco que a mi me ha pasado como a Anita y he tenido que leer tu post dos veces.Yo que llevo leyendote ya un tiempito disfruto mucho con tus tomate pata negra como te han definido de manera muy acertada por arriba.
    En mi caso me dedico a ir a mi bola y ya sabes bien que a veces desaparezco y vuelvo a aparecer, pero es mi rinconcito donde voy cultivando mis tomatitos cherry y donde me permito ir conociendo a gente como tú.

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  7. Un grano no hace granero, decian, pero ayuda al compañero.
    Creo que tu comentario es certero, puede ser complicado imaginar que un blog puede ser más que una opinión, que la reflejada por los columnistas de cualquier medio tienen más influencia, pero puede ser cierto que por estos rincones se encuentran muchas sensaciones compartidas, capaces de tener una influencia determinada en su momento.
    UN fuerte abrazo

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  8. sr.werty

    Yo como soy tan patán con esto de poner enlaces a bitácoras y esas cosas, no les hago mucho caso, lo tengo puesto ahí en cada post pero más como complemento que como otra cosa, la verdad paso de ellos y nunca me pongo a mirar rankings ni cosas de esas, también es verdad que me gusta que me lean y comenten pero siempre lo digo me sirve como aprendizaje.

    sau2 y Feliz noche de Reyes.

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  9. Pingback: Tomates y blogs
  10. Yo me considero un afortunado lector de tus posts. Con éste lo has bordado.
    Acabo de “desmenearme” y “desbitacorarme”. Y, a partir de ahora, me siento más legitimado para leer tu blog con criterio, mi criterio.
    A seguir así.
    Un abrazo.

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  11. Buenas.

    Muy aguda tu intervención. Uno ya se cansa de exponer sus tomates en aquella parte de la tomatera que, según parece, nadie observa, dándose cuenta al mismo tiempo de que los mayores favorecidos en la misma son todos los tomatitos insipidos y sin sustancia alguna.

    En fin, si no nos los compran, los meteremos en una sarten y nos los comemos con papas.

    Saludos.

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  12. Los intermediarios son escaparates en cierto modo, en los que, obviamente, el hortelano no elige dónde va a ser colocado su producto. Otra imagen, quizá más adecuada, sea la de un todo a cien. En alguno de esos escaparates he encontrado, por cierto, buenos hortelanos.

    Los intermediarios tienen su política y esta viene conformada por sus intereses no confesados. Su política, adornada con lo que se quiera (relevancia y otros tururús), es la del plato de lentejas: si las quieres, las tomas…

    Hace tiempo que desistí, por diferentes razones, de asistir al espectáculo de cómo se componen los escaparates. Hace tiempo que me di cuenta de que prefiero leer un buen post a hacer ping. Y lamento no tener más tiempo para descubrir otras huertas y para hacer la compra en las que me gustan.

    Dándole vueltas a la alegoría, me pregunto qué clase de tomates cultivo yo.

    En fin, la idea que propones es buena, pero de difícil consecución.

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  13. me estaba deciendo: “como sólo se queje le voy a dar así…” 😀

    menos mal que has firmado con un: “Unir a los pequeños hortelanosblogueros para que nuestros tomatespost, tan buenos, lustrosos y grandes como los suyos, lleguen a la mayor gente posible.”

    ellos (meneame, bitácoras y el resto) son, porque nosotros somos. deberíamos no olvidarlo. ellos no son los “fuertes” somos los que vamos allí, a su mercado, a vender nuestra cosecha, los que somos fuertes. dejemos de ir y…

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  14. Fantástica metáfora Adolfo. Yo no tengo problemas, “ni se compra ni se vende” en mi huerta porqué mis tomatitos son para consumo personal, pero si alguien llega a ella, con gusto comparto una ensalada aliñada con amistad.

    Un abrazo.

    Triana

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