Voy

Voy.

Hacia ti. Andando sobre tus deseos, que me hacen cosquillas en los pies. Como andar sobre la hierba. Como un crio a la piscina el primer día de verano.

Así que voy. Tomando las curvas de tu cuerpo como un desafío a mis sentidos. Calculando cuantos ojos debería colocar sobre mi rostro para poder atender como es debido a todo aquello que puedes ofrecerme. Quizás si fuera mosca…. volar sobre, alrededor de ti. O tal vez debiera poder verte con los dedos, y cerrar los ojos, y asi guardarte pá los sueños.

Seguro que voy. Para que mis dedos busquen, mis manos sientan, despierte mi sexo, mi piel te encuentre, mis miradas huyan hacia dentro y mis ojos se cierren, mis piernas tiemblen, los segundos paren, los minutos sobren, mis labios suspiren, tu sexo se llene, el mío se encierre, los dos se nos hablen.

Voy. Al aire que te envuelve y que completas, a la tierra que pisas y se hace camino hacia tus ojos, al tiempo que aceleras, adelantas o retrasas con sonrisas, a una habitación de cuatro esquinas y tu centro.

En fin, que si, que voy.

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12 Comments

  1. Decía Valente que la Iglesia tuvo gran parte de culpa en pretender separar amor y sexo. De modo que si de las humedades compartidas, por resumiry quizá reducir, de éste se deduce o desemboca en aquél, no voy a ser yo quien niegue cancha a la expresión de lo erótico.

    Me ha gustado especialmente eso de: “los dos se nos hablen”.

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