El viejo Bill conducia una furgoneta de hippies

Volkswagen Bill Bernbach-000

Aun cuando nos gustaría que la publicidad sea una ciencia –porque así nos simplificaría la vida–, el hecho es que no lo es. Es un arte sutil, fresco, cambiante, que desafía las fórmulas y que está afectado por la imitación; donde lo que fue eficaz un día, por esa misma razón, no lo será al día siguiente, pues habrá perdido el máximo impacto de la originalidad. (Bill Bernbach)

Bill era un publicitario diferente. Antes de él, o bien la publicidad se basaba en grandes y ampulosas frases, más cercanas al vendedor de crecepelo en una feria, o intentaba enterrar al lector en un buen montón de datos que la mayoría de las veces eran innecesarios. Cierto es que la publicidad de esos años nos puede llegar en la actualidad por nostalgia o incluso por su calidad artística, pero hasta que llegó el viejo Bill, puede que la publicidad nunca fuera un arte. Si la música tuvo a Los Beatles, los Rolling Stones o Woodstock, y la política el Mayo del 68, la creatividad publicitaria tuvo a Bill Bernbach. Por algo le llamaban el Picasso de Madison Avenue, la calle neoyorquina donde se ubican las grandes agencias de la publicidad, los creadores de imagen.

Bernbach llevo el espíritu de la contracultura hippie a los anuncios, poniendo la creatividad por encima de los datos y de las técnicas de venta. Los creativos y redactores de su agencia eran los verdaderos protagonistas y los respetaba y dejaba hacer en consecuencia. Sólo había una regla: la originalidad. Podían vestir como quisieran, podían tener los horarios que tuvieran a bien, pero debían ser creativos.

Es esa chispa creativa la que intento conservar celosamente en nuestra agencia y que temo perder. No quiero académicos. No quiero científicos. No quiero gente que hace lo correcto. Quiero gente que hace cosas con inspiración.

Y si Picasso tuvo su Guernica, Bill tenía el Volkswagen. Los anuncios que durante decadas él mismo y su agencia produjeron para la marca del “escarabajo” suponen una verdadera cumbre de la creatividad publicitaria. Borró de la mente de los norteamericanos la imagen de “coche de Hitler” que tenía el modelo, y logró la percepción que tenemos todos en la actualidad de un coche divertido, util y con una firma inconfundible. En uno de sus primeros anuncios, tan sólo habia dos elementos: una fotografía en blanco y negro del coche, y una frase, “Think Small”. Es uno de los mejores anuncios en prensa de todos los tiempos, teniendo en cuenta la época y el producto. Cada año se hacen al menos 50 anuncios que son practicamente una copia calcada del concepto que se transmite en esa pieza.

Asi que, curiosamente, el viejo Bill terminó conduciendo, al menos publicitariamente hablando, la misma furgoneta que ha terminado por convertirse en un símbolo más del movimiento hippie y de los años 60, la Volkswagen tipo 2 (El escarabajo era el tipo 1). Y lo hizo de la misma manera creativa y sublime con la adornaba todos sus trabajos.

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13 Comments

  1. Esa furgoneta era lo más. Mi hermana y yo nos casamos juntas en 1973 y nos fuimoa de viaje de novios en una furgo de esas, fuimos a Marruecos, luego mi hermana seguía a la India y como nosotros no teníamos pelas nos volvimos a Madrid.
    El solo hecho de ir en la furgo te vuelve más alegre, divertido y pasota, eran lo máximo.
    Me encanto este post.
    Millón de besos Adolfo,

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  2. La creatividad de esta gente no deja de sorprenderme cada día. Soy como un niño babeante viento anuncios publicitarios buenos, los premiados, los diferentes, la verdad es que cuando crees que lo has visto todo sale algo que te vuelve a sorprender, como lo que tu nos has traido hoy.
    Un Saludo.

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  3. Otro post imprescindible. La furgo Volkswagen es una delicia, y los anuncios una maravilla. Sencillos, contundentes, originales. En otro blog hablabamos de la concreción del inglés, es el idioma perfecto para la publicidad.

    Madison Avenue, el hogar de los “Mad Men”. Viva Bill Bernbach. Y tú.

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  4. Llego aqui recomendado por Theodore y no puedo sino decir que me ha encantado la entrada y que buceare en tu blog un poquito mas.

    En un episodio de la serie “Mad Men” sale el anuncio del “Think small”, que la mayoria en la agencia de publicidad encuentra absurdo pero los creativos, sobre todo Don Draper, saben que es genial y rompedor. Ese es el poder de la publicidad.

    La furgoneta es una maravilla y (informacion para Txema) WV saco hace unos anhos un modelo nuevo de la misma. Pero no es para nada lo mismo. Siempre he pensadoque el secreto esta en el parabrisas partido en dos. Aunque sea una incomodidad para el conductor, es lo que le da la personalidad.

    Enhorabuena por el blog!

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  5. Tengo que admitir que aunque la publicidad, la buena, la creativa, la que nos deja con la boca abierta como si estuviéramos en El Prado, es como una mujer fatal: sabes que no es verdad lo que estás viendo, pero te encanta mirar.
    Salu2

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  6. Yo también vengo recomendado por Theodore que sabe de que pié cojeo y que me iba a encantar esta entrada. No se ha equivocado.
    Bernbach marcó desde luego el camino a seguir por la publicidad del siglo XX. Me consta que aún hay en la profesión, viejos rockeros que mantienen el espíritu del viejo Bill.Y que sufren.
    Estupenda entrada.
    Un saludo

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