Ojoporojo #8: 300

En 1998, Frank Miller, uno de los mejores y quizá por ello, más controvertidos autores del cómic actual, lanza una miniserie de 5 números titulada “300”. Se trata de una recreación de la batalla de las Termópilas, en las que el Rey “pachuloyo” Leónidas le plantó cara al ejército Persa, bastante más numeroso. Precisamente, lo de 300 se refiere a la cifra de guerreros espartanos que supuestamente se encontraban en la batalla según el cómic.

Miller, un autor cuya carrera se había desarrollado en la esfera de los Superhéroes (suya es la reinterpretación “oscura” del personaje de Batman como “El Señor de la noche”, o Elektra y Daredevil), le dio un fuerte tono épico a la historia, resaltando el carácter espartano en sus vertientes más heróicas, y saltándose los “pequeños” detalles históricos que hacían de la sociedad de la ciudad griega un sitio no muy recomendable para espíritus que no tuvieran otro fin que vivir y morir con la espada y el escudo en la mano. Vamos, que pacifistas, lo que se dice pacifistas, no eran estos chicos. Asi que no es muy recomendable tomarse la obra del amigo Frank como algo con demasiado rigor histórico, sino como un traslado del tradicional cómic americano de Superhéroes al universo de la mitología e historia griegas. Eso si, con el inconfundible y magnífico estilo de Miller, donde cada escena tiene algo de espartano, sencillo pero poderoso. No sobra ni falta nada, y la historia se compone de pequeñas obras maestras de concepto que van saltando a la vista, haciendo del conjunto una historia tan personal como impactante.

Y eso fue quizá lo que le llamó la atención a Zack Snayder, cuando casi una década después, quiso llevar al cine la novela gráfica de Miller. En lugar de guionizar la película a texto para rodarla, Snyder se tomó los dibujos de 300 como un auténtico y formal “Storyboard”, como si en realidad se hubieran dibujado pensando en la adaptación cinematográfica. Más o menos, Snyder “amplió” los dibujos, creando una atmósfera visual cinematográfica para ellos, pero manteniendo su fuerza visual. El resultado es una película llena de impacto visualmente, que se disfruta desde los ojos y el estómago, un auténtico (y quizás de los únicos) ejemplo de “cómic en cine”, bastante alejado de otras adaptaciones como “Superman”, “Spiderman” o “Iron Man”. Eso si, adolece de la misma falta de rigor histórico que su origen, con unos espartanos “maravillosos” y unos persas “malvadísimos”. Pero teniendo esto en cuenta, la película es un espectáculo visual extraordinario. Al fin y al cabo, nadie se queja de que los ángeles no existan en una película que los retrate (por ejemplo).

La escena elegida para la comparación entre los dos lenguajes es la del encuentro final entre Jerjes y Leónidas….. disfrutad del ojo por ojo 😛

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2 Comments

  1. Yo creo que más que falta de rigor histórico lo que pasa es que la historia la contaron los griegos, y lo hicieron a su manera. Es cierto que no era una civilización perfecta, pero para lo que se estilaba en aquella época era un paraíso de la cultura y la democracia.

    Por eso cuando los bárbaros arrasaron lo que quedaba del imperio romano y vieron todo lo que construyeron los griegos pensaron que aquello lo habían levantado los mismos dioses 😉

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