Zapatos de baile contra Hitler

Hamburgo, Alemania, 1939. Un joven de clase media, de 17 años, se prepara en casa antes de salir. Lleva el pelo más largo de lo que puede ser habitual ver en la calle por aquella época, unos pantalones de pinzas anchos de cintura con tirantes, camisa ancha, chaleco y una chillona corbata. Se coloca un abrigo que claramente le queda dos tallas más grande y se cala un sombrero de ala ancha. Y lleva zapatos, claro. Zapatos de baile. Comprueba su indumentaria en el espejo y agarra un paraguas grande, de mango de madera, aunque sabe que afuera no llueve. Al lado derecho del espejo, hay un poster de Benny Goodman. Esta noche va a salir a bailar al Café Heinze. Esta noche va a salir a luchar contra Hitler.

Es un Chico Swing, un admirador de la música Swing, un estilo de música Jazz con un ritmo muy rápido y bailable. Adora a músicos como Benny Goodman, Count Basie o Django Reinhardt. Y adorar significa en este caso ahorrar cada moneda disponible para conseguir sus discos de cualquier manera, conocer su vida y ser capaz de identificar cualquiera de sus temas con tan sólo oírlo un par de segundos. Adorar significa que no tenga ninguna importancia jugarse el tipo delante de las juventudes hitlerianas por hacerlo. La música y el estilo Swing está bastante alejado de lo que el Reichsmusikkammer, la Oficina de Música del Tercer Reich, propone para el nuevo régimen. No sólo es que sea música “de negros” y que haya bastantes intérpretes judíos. Es que el baile y la ropa, la manera de vivir la música, tiene bastante de amor libre, de ruptura de convencionalismos sociales. No es San Francisco en el 68, es el Hamburgo (o Berlín) de la Alemania Nazi. No son hippies ni están en Woodstock. Practican la contracultura bailando Jazz en clubes clandestinos con la amenaza de verse con la Gestapo si son descubiertos. Zapatos de baile contra Hitler.

Al principio no fue así. Tan sólo querían escuchar música y bailar. No les interesaba la política. Pero es la misma presión de los partidarios del nazismo lo que les hace primero, entrar en la clandestinidad y después convertirse en un peculiar movimiento de resistencia. Todo empeora a partir de Noviembre de 1938, coincidiendo con esa brutal “Noche de los Cristales Rotos”. Quema de libros, ruptura de sueños. No Cultura. Todo lo que no sea Ario, lo que no engrandezca Alemania, al Reich, es basura. Asi que los Chicos Swing se convierten en enemigos declarados de todo lo que tenga que ver con los Nazis. Se juegan la vida, literalmente, cuando se desplazan a sus locales secretos para bailar y escuchar música. Comienzan a repartir propaganda antinazi y tienen algunos contactos con otros grupos más belicosos como “La Rosa Blanca”. Pero no utilizan la violencia. Bailan. No preparan atentados o dan palizas. Escuchan Jazz.

Y así siguen, con mayores o menores dificultades, hasta que en agosto de 1941 el Nazismo les asesta un golpe de gracia en una brutal operación militar. Son detenidos 300 “Chicos Swing”. La mayoría son devueltos a las escuelas y sufrirán un control ferreo de las autoridades. Pero sus líderes son llevados a Campos de Trabajo donde no les dejarán entrar con sus zapatos de baile. Han sido derrotados, pero son una muestra más de que la música es un arma poderosa que da miedo a quien pretende controlar toda una nación. Fueron guerrilleros del Jazz. No eran cantaautores o líderes sindícales. No llevaban pancartas o se reunian en asambleas políticas. Bailaban, escuchaban a Count Basie. Llevaban zapatos de baile. Eran los “Chicos Swing”.

Este movimiento se reflejó, con mayor o menor acierto y rigor histórico, en una película de 1993 llamada “The Swing Kids“, dirigida por Thomas Carter y protagonizada por Christian Bale y Robert Sean Leonard. Por otra parte, no sólo se produjeron estos movimientos en Alemania. También en Francia, y también durante un régimen como el de Vichy, cercano al Nazi en cuanto al control moral de la población, se dejaban ver con sus ritmos de Jazz y su indumentaria de Dandys por los Campos Elíseos y por el Barrio Latino.  El mismo Barrio Latino que 30 años después viviría un mayo de barricadas. Se hacían llamar los “Zazus“, término que derivaba de una famosa canción de Cab Calloway. La Resistencia, pero con estilo y ritmo.

Aquí os dejo con unos cuantos temas de Swing en una lista Spotify. También una orquesta pueden ser contracultura. También el Jazz ha sido música de libertad. Recordadlo al mover vuestros zapatos de baile. Y que le den a Hitler.

  • Benny Goodman – Flat Foot Floogee
    Benny Goodman – Sing, Sing, Sing
    Tom Cunningham Orchestra – Shout And Feel It
    Louis Armstrong & Duke Ellington – It Don’t Mean A Thing (If It Ain’t Got That Swing)
    Benny Goodman – Swingtime In The Rockies
    Django Reinhardt – Daphne
    Count Basie – Jumpin’ At The Woodside
    Benny Goodman – Life Goes To A Party
    Benny Goodman – Goodnight My Love (Live)
    Count Basie – One O’ Clock Jump
    Count Basie – Swingin’ On The Blues
    Cab Calloway – Minnie The Moocher
    Cab Calloway – Zaz Zuh Zaz

Categorías:Cine en Sala 66, Música en Cosecha FMEtiquetas: , , , , , , ,

9 Comments

  1. amaia alberdi

    Qué bueno que hagas recordar-revisar retazos de la Historia que muchos desconocemos. Me has picado la curiosidad. Buscaré más información.Muchas gracias por el esfuerzo. Saludos y felicidades.

    Me gusta

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