Las 365 miradas de un idiota

Un día de marzo de 2010, un tipo llamado Borja decidió que haría una foto cada día y la publicaría en un blog. Os voy a decir algo sobre ese tipo: es un idiota. Y lo sabemos todos los que le conocemos. Hasta él tiene conciencia de ello. Dicen que el primer paso para combatir una adicción es ser consciente de ella. Y yo me pregunto si en realidad no somos todos idiotas y el único que anda encaminado en la solución del problema es este tipo. Porque Borja es idiota por la sencilla razón de hacerse preguntas, de tener dudas, de querer mirar siempre debajo de la tapa del yogur, detrás de la foto, al otro lado de la esquina. Es idiota porque no se conforma con lo que le van diciendo por aquí y por allí. Y es idiota porque no hace de esa duda constante su dueña, sino su compañera.

Esa compañia se aprecia si se sigue la trayectoria diaria de ese proyecto fotográfico de una imagen por día. Su caminar diario es el de alguien que busca en lo cotidiano su razón de ser. La vida en la calle, en una escalera, en una luz cualquiera, en el andén de una estación, en un paso de cebra, en una sombra. Muchas fotos hechas como miramos el día a día, borrosas, en movimiento, de lejos, demasiado cerca. Tienen la belleza de las pequeñas cosas, las que nos acompañan a todos y no solemos mirar nunca. Un vaso, una silla, unas gafas, una bici, un juguete. Las cosas que importan nos rodean y no nos importan. Porque esas cosas no son grandes o bellas porque si, sino la mayoría de las veces por lo que significan. El estar vivos, el seguir respirando y mirando a nuestro alrededor. El tener amigos cerca, el simple hecho de sonreir. Una caña, un café, una llamada. No, no todo es perfecto. No se trata de eso. Se trata de mirar a la vida cara a cara, en este caso foto a foto, y ser conscientes de lo que hay a nuestro alredededor. De seguir adelante, de seguir preguntando, de seguir caminando, de seguir siendo idiotas, pero idiotas vivos.

Así que he de agradecer a Borja que me haya hecho mirar las cosas de otra manera, que me haya prestado las gafas de ver cosas que importan porque están ahí mientras recorremos esto que llamamos vida.

Gracias, Borja, por hacerme ser un poco más idiota.

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7 Comments

  1. Pues me gusta esta “idiotez”, es bonita… cosa que me recuerda lo que me decía mi padre… “niño tu no eres tonto, eres idiota que son siete grados más”… y todo porque siempre andaba dándole vueltas a la cabeza pensando en lo siguiente que dibujaría… Sí, definitivamente yo también soy un “idiota”

    Un fuerte abrazo 🙂

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