Escritos

Buscaba desesperadamente. Sabía que tenía que estar por algún sitio. Buscaba entre las tazas de los cafés de los domingos, en medio del calor difuso que se pasaba a través de las manos al resto del cuerpo. Revolvió la ropa sucia, llenando de pequeños retazos de su perfume el aire. Sus dedos barajando una y otra vez la acumulación de sobres de bancos y publicidades de chinos, turcos y varias pizzerias, entre las tantas veces que compartieron sillón, caricias, viejas películas de Fred Astaire y esas mismas internacionales y rápidas comidas.

Levantó muebles y encontró polvo y algún beso extraviado, un par de deseos arrugados y la llave de una caja donde guardaban las llaves que nada abrían. Abrió los libros compartidos, las historias de capa y espada, de damas del sur, de espíritus inquietos. Cayeron flores secas guardadas de recuerdo, rotas y muertas, y recordó los exactos momentos de sus felices entierros, las exactas frases que guardaban, los exactos besos que les dieron compañía.

Miro por las esquinas. Separó cortinas. Recordó encuentros de cientos de deseos y y unas miles de prisas, segundos salpicados de piel y ropa caída en el camino hacia su cuerpo. Espectáculos caseros de bailes orientales, con un sólo artista, un sólo espectador, y miles de atronadores recorridos de sus manos como aplausos. Trasteó por las revistas atrasadas, por los viejas noticias de anticuados diarios que guardaban los monetos que el mundo pasaba mientras ellos vertían sus labios en el otro.

Y por fín, lo encontró. Entre las sábanas que siempre rodeaban su cuerpo, con el calor de su piel reciente y seguro que algún sueño prendido de su tela. Allí, un papel blanco y doblado. Las únicas letras que había trazado para él en todo ese tiempo, el resumen escrito de todo lo buscado. Lo que quedaba de sus manos. Allí, un papel blanco y doblado. Allí estaba todo. Lo abrió como siempre que lo perdía y lo buscaba. Lo leyó como siempre que al final lo encontraba. Y como siempre, nada había cambiado.. Un papel blanco con cinco letras negras, un papel blanco con tan sólo una palabra.

“Adios”

Categorías:Cuentos, Por aquí dentroEtiquetas: , , , ,

2 Comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s