Consigue el coche con más sueños dentro: El Tucker de Tucker.

Para ser un coche del que sólo se fabricaron 51 unidades (aunque bien pensado, a lo mejor eso también tiene que ver), el Tucker ’48, también llamado Tucker Torpedo, es un coche soñado por mucha gente, y lo que le queda.

De entrada, claro, lo soñó Preston Tucker, su creador, uno de esos tipos al que se le mete una idea entre ceja y ceja y no para hasta hacerla realidad. En este caso, la idea tenía cuatro ruedas y debía revolucionar la industria del automóvil de Estados Unidos, que es casi decir la mundial allá por los últimos años de la década de los 40. Luchando contra todos, incluyendo entre ellos a las marcas más poderosas y establecidas del país, Tucker logró sacar adelante medio centenar de coches, sólo para luego tener que cerrar el chiringuito.

Claro que el tiempo ha terminado por convertir aquella derrota en algo muy parecido a una victoria, en buena parte gracias al aura legendaria que envuelve al coche, que para eso significó todo un avance con su motor de 6 cilindros opuestos con inyección y refrigerado por agua de 5.5 litros de 168 CV y sus sistemas revolucionarios para la época, que ya atrajo multitudes en su momento, pero también debido a que el Tucker ’48 y su historia se convirtieron en el sueño personal de un crío llamado Francis Ford Coppola.

Y es que si Tucker tenía un coche en la cabeza, Coppola tenía en la suya una película sobre el coche y su creador, una película que terminó llamándose “Un Hombre y su Sueño”, en la que Jeff Bridges encarnaba a Preston Tucker y que no dejaba de ser una obra menor en comparación con las obras maestras del director. Eso sí, logró sacar del olvido al fabricante y aumentar la leyenda de su creación.

Claro que hubiera podido ser de otra manera si la productora de Coppola no hubiera quebrado antes de llevar a término lo que de verdad quería hacer con la historia, que era ni más ni menos un musical en el que pretendía poner al frente del reparto a Marlon Brando o Jack Nicholson. Suena a película maldita que da gusto. Luego llegó su amigo el de las Galaxias, George Lucas, y la cosa se quedó en lo que se quedó.

Volviendo al coche, que al fin y al cabo es con lo que empezó todo esto de los sueños. El caso es que si quieres presumir de tener el Tucker ’48 que perteneció al mismísimo Preston Tucker, pasó por la manos de su alter ego Jeff Bridges en la película, y que también estuvo en el garaje de la familia Rockefeller, que además está como salido del concesionario,  siempre puedes vender todo lo que tienes -y me temo que incluso lo que no tienes- para pujar por él en la próxima subasta de Sotheby’s a realizarse en Arizona. Eso sí, avisa si lo consigues por aquello de echarle un sue… un vistazo.

 

 

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