Los ocho mandamientos de Sophia Loren para cocinar pasta

Por mucho que lo he buscado, no he podido descubrir en qué momento de su vida dijo la actriz italiana Sophia Loren aquello de “Todo lo que ves se lo debo a los espaguetis”. Tampoco es que importe demasiado, teniendo en cuenta que la belleza exuberante de su juventud y madurez se ha ido transformando en clase y estilo que siguen dando a su afirmación una verosimilitud total. Vamos, que tenemos mucho que agradecer a esos espaguetis.

1971 Sophia Loren cocina-002

Por lo visto, también tenemos que dar las gracias a la abuela de Sophia, que fue la que llevó a la diva por los caminos de la cocina, que por lo que ya hemos comprobado, al fin y al cabo ha sido la base de su éxito. Y es que la actriz nacida en Roma pero enamorada de Nápoles le debe a Luisa, su nonna, muchos de sus conocimientos de cazuela y cuchara, que ha plasmado en dos libros, el primero de ellos publicado en 1971 titulado Yo en la cocina, y el segundo en 1998 al que llamó Recetas y recuerdos.

1971 Sophia Loren cocina-001

Yendo al grano, o en este caso a la pasta, es el primero de ellos donde podemos encontrar una muestra de esa sabiduría gastronómica de raíces napolitanas de Sophia Loren en forma de 8 mandamientos acerca del alimento italiano por antonomasia (con permiso de la pizza, claro), que reproduzco -de manera literal- a continuación…

  1. Se precisa una olla muy grande, con mucha agua en relación a la cantidad de
    vermicelli o de spaghetti que vamos a cocer. De esta manera, la pasta se cuece suelta, libre, sin agrumarse.
  2. El agua ha de estar hirviendo a fuego muy vivo. Cuando ha llegado casi al
    punto de ebullición (en Nápoles dicen: («cuando el agua tiembla») se le echa un
    puñado de sal. Pero no hay que exagerar; basta con que el agua adquiera un sabor
    ligeramente salado. Se echa la sal en este momento para aumentar la violencia de la
    ebullición.
  3. Inmediatamente después, echad la pasta y aumentad la fuerza del fuego. El
    doble golpe de calor que se obtiene con la sal y el aumento de fuego es el viejo y
    simple secreto de las mujeres napolitanas; sirve para compensar el descenso de
    temperatura provocado por la propia pasta, que está fría.
  4. Echad la pasta, esparciéndola lo más posible, inmediatamente después de
    haber aumentado el fuego, conforme hemos dicho antes.
  5. Vigilad la cocción y preparad entre tanto un colador grande y cómodo. No
    olvidéis que la duración de la cocción depende de muchos factores: la calidad de la
    pasta, la composición del agua, la estación, el nivel a que os halléis sobre el mar. La
    única forma de saber si la pasta está a punto es ir probándola; cuando os deis cuenta de que ya no sabe a crudo, aunque sea consistente, no dudéis; ya está lista y podéis colarla. Se adquiere muy pronto la experiencia necesaria desde este punto de vista. Hay quien es capaz de determinar por la vista si la pasta está ya cocida. Pero cuidado con esto. Cuando la pasta empieza a deshacerse en su parte externa y, en cambio, aún está dura por dentro, quiere decir que no es de buena calidad.
    Y otra advertencia: haced un caso relativo de los tiempos de cocción indicados en los paquetes de la pasta, porque, muchas veces, para adaptarse al gusto internacional, los tiempos, para mi gusto, son excesivamente largos.
  6. Otro pequeño secreto: antes de colar la pasta echad en la olla una cucharada de aceite; la hará más deslizante y se podrá condimentar mucho mejor.
  7. Echadla, inmediatamente, en el colador, que debéis sacudir varias veces, de forma que se vaya toda el agua, absolutamente toda. Si quedan residuos, hay dos inconvenientes: la pasta sigue cociéndose y se ablanda y el agua se mezcla con el jugo, lo diluye y estropea el sabor. Si la pasta está bien escurrida no sucede nada de esto y no es necesario, como hacen algunos, echar agua fría sobre la pasta para detener la cocción.
  8. No perdáis tiempo para pasar la pasta a la sopera, añadirle la salsa y servirla; debe llegar a la mesa humeante.

Pues esto es todo, vecinos. Yo al menos voy a intentar poner en práctica los consejos de Sophia, por aquello de deberle algo también a esos espaguetis. Y por si acaso no tengo el éxito que busco, siempre puedo acudir a otra de las frases de la actriz, aquella que dice…

Después de todos estos años, todavía estoy involucrada en el proceso de autodescubrimiento. Es mejor explorar la vida y cometer errores que ir a lo seguro. Los errores son parte de las cuotas que uno paga por una vida plena.

¡Que aproveche!

 

 

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