Un buen tipo, ese Danny Kaye, y fabuloso su Pollo del mendigo.

En los años 70, el mejor restaurante chino de Los Ángeles no era ningún local abierto al público, sino la casa de un particular, el actor Danny Kaye. Y no lo decia cualquiera. La afirmación procede de Paul Bocuse, uno de los grandes Chefs de la historia. Es como si el amigo Adriá comenta que en mi casa se toma la mejor tortilla española de Madrid.

Pero lo mejor de aquella casa, con todo, no debía ser la comida, sino la conversación con Danny. Para quien se haya criado con las Televisiones Privadas, puede que su nombre no le suene demasiado. Sin embargo, para la gente de mi cosecha y alrededores, Kaye era ese tipo tan gracioso que aparecía muchas tardes de sábado, después de Heidi, y hacia muecas mientras hablaba a toda velocidad delante de nosotros,  haciendo que fuera casi imposible no esbozar una sonrisa. Con la llegada de las otras televisiones, la guerra de audiencias relegaron a estas películas a horarios donde tan sólo los ya rendidos a su encanto hacían esfuerzos para verla.

1941 Danny Kaye Gjon Mili-003

Y es que Danny Kaye fue muchas cosas en su vida, desde su nacimiento como Daniel David Kaminski en Nueva York, en 1913, hasta aquellas sobremesas de comida china en su casa de Los Ángeles. Fue cantante y bailarín, el típico intérprete todo terreno de Broadway, especialmente dotado para la parodia musical, pero capaz de cualquier registro. Un director de orquesta más que apreciable, capaz de actuar sin sonrojo con orquestas de primer nivel al lado de, por ejemplo, Zubin Mheta. Propietario de un equipo de Béisbol, los Mariners de Seattle. Ayudante de dentista, lo que luego le hizo interesarse por la cirugía, llegando incluso a pedir permiso innumerables veces para asistir in situ a operaciones quirúrgicas. Estrella de la TV, con su propio show durante la década de los 60. Piloto de aviación, pero no sólo de avionetas, ya que su nivel le permitía pilotar un Jumbo 747.

Y por supuesto, fue cómico, en la más ajustada acepción de la palabra. Porque en todas esas actividades, Danny Kaye añadía su toque de humor, su pegadiza sonrisa que convertía cualquier actividad que se propusiera en una explosión de creatividad cómica. Se hizo famoso en Broadway cantando una canción cuya letra era un sucesión de nombres de compositores rusos a una velocidad endiablada, lo que terminaría por convertirse en uno de sus sketchs más representativos. Fue formidable. En Inglaterra consiguió ser el primer actor al que la familia real prefería ver desde el patio de butacas que desde su palco.

mayo-kaye-wonder-man

Pero por encima de todo, lo que parece que fue Danny Kaye es Buena Gente, con mayúsculas. Un buen tipo. Fue la primera personalidad nombrada embajador de la Unicef, y en su representación, recibió el Premio Nobel en 1965, llegando a volar entre 65 ciudades en cinco días en una campaña de recogida de fondos. Participó en numerosas causas benéficas, consiguiendo un segundo Oscar por esa labor en 1982 (el primero lo recibió por su actuación en “Las cinco monedas”, en 1959), así como la Legión Francesa y la Medalla del Congreso estadounidense.

Y era amigo de sus amigos. Durante una estancia en Las Vegas, su colega musical Vic Schoen tuvo un accidente de coche, e inmediatamente Kaye llevó su avión hasta la ciudad del juego para transportar a su amigo a Los Ángeles y procurar a Vic la mejor atención posible. Todo detalles.

2178.jpg

Y encima, hacía un excelente Pollo del mendigo, una de esas recetas de la gastronomía china cuyo origen se mueve entre la leyenda y la realidad, aunque en lo que todas las historias sobre su procedencia coinciden es que el mendigo del nombre, ante la carencia de medios, decidió cocinar el pollo en la tierra envuelto en barro, una técnica culinaria rudimentaria -que por ejemplo, también usan en Oriente Medio con sus variantes- pero que le confirió una personalidad propia, convirtiéndolo en un plato exquisito.

Mi nivel gastronómico no llega como para intentarlo, pero si os atrevéis, aquí tenéis la receta del actor (en inglés, eso sí), y aquí y aquí dos enlaces en español con sendas aproximaciones al legendario pollo más un vídeo donde podemos echar un ojo (o los dos) al laborioso proceso. Ya puede estar bueno el gallináceo para todo el trabajo que da.

Yo prometo intentarlo algún día. Eso sí, si os ponéis, ya lo estáis contando.

Categorías:Actores, Cine en Sala 66, Con las Teclas en la Masa, RecetasEtiquetas: , , , , , , ,

9 Comments

  1. es increíble como la guerra por la audiencia genera tanta programación asquerosa (por no decir basura que ya está muy utilizado) y reniega de este tipo de pelis, series, shows…. que tienen una gran particularidad.. son para todos los públicos… y te hacen sonreír..y reír..sobre todo ahora que hace tanta falta..

    besos

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s