Consejos para hacer fortuna, y otras curiosidades amenas e instructivas… desde 1881

En el capicúa año de 1881 se comenzaban a publicar los periódicos ABC y La Vanguardia, nacen Picasso y Juan Ramón Jiménez, y reina Alfonso XII en lo que ha venido a llamarse Restauración, tras la Primera República, celebrándose elecciones generales de las que sale elegido como presidente de gobierno el susodicho con nombre más chulo de la historia de este país, el amigo Práxedes Mateo Sagasta. Curiosamente, Práxedes, que procede del griego y significa “Activa y emprendedora”, es un nombre femenino erróneamente usado como masculino, así que el amigo Sagasta fue el primer mandatario de España con nombre de mujer. Algo es algo.

Pero aparte de disquisiciones de género, sociales o políticas, en aquel año de 1881 lo que interesaba al españolito de a pie, como al de ahora, era el tema monetario y gastronómico, o sea, el curro, el dinero y el plato en la mesa, a ser posible con poca cantidad de lo primero para conseguir una buena cantidad de lo segundo y lo tercero.

portada

Y si ahora es internet la fuente principal de la búsqueda de soluciones para conseguir fortuna y gloria, en aquella época era el papel impreso el que tomaba esa función. Y he aquí donde encontramos, en un volumen titulado “El Libro de las Familias”, que se denominaba a sí mismo “Novísimo Manual Práctico de Cocina Española, Francesa y Americana”, con humilde intención de abarcar poco, que por si no era bastante, también tenía a bien incluir consejos de economía doméstica y lo que venían en llamar “La Llave de la Vida”, o sea, lo que ahora llamamos coaching, pero al estilo de aquel siglo XIX en forma de consejos para conseguir todo aquello que sin duda no podríamos conseguir sin tener en cuenta dichas lecturas.

Ahí van, como ejemplo, cómo deberíamos conducirnos en cuanto al trabajo para conseguir ser unos triunfadores:

  1. Huir de la ociosidad, que ocasiona las enfermedades y acorta en mucho la vida.
    La ociosidad, como el moho, gasta más que el trabajo.
    La llave está reluciente en tanto que se hace uso de ella.
    La ociosidad lo convierte todo en difícil; el trabajo todo lo facilita.
    La haraganería camina con tanta lentitud, que la sigue inmediatamente la pobreza.
    La actividad es madre- de la prosperidad.
    Sin trabajo no hay provecho.
  2. Haz un uso muy prudente del tiempo.
    El que ame la existencia no desperdicie el tiempo, porque ésta es la tela de que está hecha la vida.
    Si es el tiempo el más precioso de los bienes, la pérdida del tiempo debe ser la mayor de las prodigalidades.
    El tiempo perdido no se recobra jamás.
    Por mucho que sea el tiempo, siempre resulta que es corto.
  3. No debe darse al sueño más tiempo del necesario.
    Zorro que duerme no roba gallina.
    Tiempo tendremos de dormir en el ataúd.
    EI que se levanta tarde va arrastrando todo el dia, y comienza apenas á trabajar por la noche.
    Más vale dominar 103 trabajos que ser dominado por ellos.
    El acostarse temprano y el madrugar procura salud, riqueza y sabiduría.
  4. Es menester no dormirse con la esperanza de mejores tiempos.
    La actividad no ocasiona disgustos.
    Quien vive de esperanzas muere de hambre.
    Hoy es preferible a mañana.
    No difieras a mañana lo que puedas hacer hoy.
    Trabaja en tanto que dura el día de hoy; porque no sabes qué es lo que podrá impedírtelo mañana.
    El hambre mira a la puerta del hombre laborioso, pero no se atreve a entrar.
    Tampoco la traspasarán los alguaciles ni curiales, porque la. actividad satisface las deudas, en tanto que la holgazanería las aumenta.
    Toma tus útiles sin mitones; ya sabes que gato con guantes no caza.
    Quizás tengas los brazos en extremo débiles y haya demasiado que hacer; pero ten con firmeza y verás milagros, porque a la larga las gotas de agua horadan la piedra.
    Con paciencia corta el ratón el cable.
    Los golpes pequeños echan por tierra las más corpulentas encinas.

Cómo podéis ver, está todo inventado. Básicamente, curra y ten los pies en el suelo sin perder demasiado el tiempo, y las cosas saldrán. Nada nuevo bajo el sol, aunque personalmente me hayan gustado esas frases de “Zorra que duerme no roba gallinas”, “La llave está reluciente en cuanto al uso que hacemos de ella” y “Quien vive de esperanzas muere de hambre”.

llave de la vida

Vayamos ahora con los consejos sobre economía, que también los daban…

  1. El que quiera llegar a ser rico, necesita tener tanto cuidado en guardar como en ganar.
    A cocina crasa, testamento magro.
    La América no ha llegado a enriquecer á España, porque sus gastos han excedido siempre a los ingresos.
  2. Deja a un lado tus locos dispendios, y no tendrás tanto por que quejarte de la falta del tiempo, de lo grave de los impuestos y de las cargas que sobre tí gravitan, porque las mujeres y el vino, el juego y la mala fe convierten en pequeñas las riquezas y en grandes las necesidades.
    Más que dos hijos cuesta alimentar un vicio.
  3. Desconfía de los gastos pequeños.
    Los arroyos chicos forman los grandes ríos.
    Una ligera hendidura basta para echar a pique un gran navío.
    Compra lo que no te sea útil, y dentro de poco tendrás que malvender lo que te sea necesario.
    Reflexiona bien antes de aprovecharte de lo que veas vender barato.
    Las ventas a menos precio han solido arruinar a muchos.
    Es gran locura emplear el dinero en comprar un arrepentimiento.
  4. Oro y raso, escarlata y terciopelos, apagan la lumbre del fogón; lejos de constituir las necesidades de la vida, apenas forman las comodidades.
    Por estas y otras semejantes extravagancias se ven las personas de cuenta reducidas a pobreza y obligadas a pedir prestado a los que menospreciaban
    antes, pero que viven a fuerza de actividad y economía; lo que prueba que un labrador puesto de pie es más grande que un magnate hincado de rodillas.
    Donde se saca y no se mete, el fin se halla, y al ver secos los pozos es cuando se aprecia el valor del agua.
    Antes de los antojos debe consultarse la bolsa.
    El orgullo es un medicamento que grita tan alto como la necesidad y con mucho más descoco.
    El pobre que remedia al rico es tan loco como la rana que se infla para igualar al tamaño del buey.
    Los navíos grandes pueden aventurarse algo; pero los botes -no deben apartarse de la orilla.
    Además las locuras de este género se ven muy pronto castigadas; porque el orgullo, que come de vanidad, cena de menosprecio.
    El orgullo se desayuna con la abundancia, come con la pobreza y cena con la vergüenza.
  5. Evita las deudas
    Si quieres saber cuál es el valor del dinero, vé y pídelo prestado.
    El dinero engendra dinero; los hijos que engendra se reproducen más fácilmente aún, y así sucesivamente.
    Cuanto más se multiplican las imposiciones, más se acrecen, y tanto más pronto se consigue sacar utilidad de ellas.
    El que disipa un duro, destruye todo cuanto podía producir este duro, y hasta centenares de reales.
    El buen pagador es dueño de la bolsa de los demás.
    EI que tiene fama de pagar con puntualidad y exactitud en el plazo convenido, puede en todo tiempo gozar del dinero que tengan disponible sus amigos; recurso apreciabilisimo en ocasiones.
    Un saco vacío se tiene muy mal en pie.
    El que compra fiado paga, no sólo el valor del objeto que compra, sino que también
    una prima de fianza por la exposición que corre el vendedor; el que compre al contado, la evita o puede evitarla.
    La Cuaresma es sumamente corta para quien tiene que pagar en la Pascua. -Procurad mejor acostaros sin cenar que levantaros con una deuda.
  6. Debe mirarse para en adelante en tanto que es uno joven y está en buena salud.
    El sol de la mañana no brilla todo el día.
    Ganad cuanto podáis y guardad lo que ganéis: hé aquí la piedra que convertirá en oro vuestro plomo.
    El que prodiga sin fruto por valor de 20 rs. de su tiempo, pierde 20 reales con tanto talento como si los arrojará al mar.
    El que pierde 20 rs., pierde, no sólo estos 20 rs., sino además todo el provecho que hubiera podido sacar de ellos, empleándolos en cualquier industria; lo que, en el espacio que media entre la juventud y la edad provecta, puede ascender a una
    suma considerable.
    Gastad al día dos cuartos menos de la ganancia neta que obtengáis.
    La independencia con mucha o poca fortuna, es una suerte feliz, y coloca al hombre que la posee al nivel de los más poderosos.

Como veis, uno no entiende cómo con tal sabiduría expuesta de tan elegante modo, este país ha podido pasar tantos apuros económicos. Debe ser que el libro no tuvo demasiado éxito, como si lo viera….

Y como traca final, los 13 consejos, 13, de un tal Franklin, desconociendo otro dato de él más que el nombre… A lo mejor es Benjamin, vaya usted a saber.

  1. Templanza.
    No comáis tanto, que lleguéis a embruteceros. No bebáis hasta el punto de que se
    os caliente la cabeza.
  2. Silencio.
    No habléis sino de aquello que pueda seros útil a vos o a vuestros semejantes.
  3. Orden.
    Que cada cosa tenga su lugar fijo. Dedicad a cada uno de vuestros negocios una parte de vuestro tiempo.
  4. Resolución.
    Resolveos a ejecutar lo que debáis hacer y ejecutad lo que hayáis al fin resuelto.
  5. Frugalidad.
    No hagáis sino gastos que sean útiles o para vosotros o para los demás; es decir,
    no prodigueis nada.
  6. Industria.
    No perdáis tiempo. Ocupaos siempre de alguna cosa útil. No hagáis nada que no sea necesario.
  7. Sinceridad.
    No os valgáis de ningún subterfugio; que presidan siempre la inocencia y la
    justicia a vuestros pensamientos, y que ellas sean las que dicten vuestras palabras.
  8. Justicia.
    No hagáis daño a nadie, y servid a los domas en todo aquello que se puedan prometer de vosotros.
  9. Moderación.
    Evitad los extremos. No os merezcan las injurias el resentimiento que creáis
    deber sentir por ellas.
  10. Limpieza.
    No os permitáis ningún desaseo, ni en vuestra persona, vuestras ropas ni en
    vuestra habitación.
  11. Tranquilidad.
    No os dejéis conmover por bagatelas o por accidentes ordinarios é inevitables.
  12. Castidad.
    Rendid muy escasos sacrificios a Vénus; fijaos en vuestra salud y en el acrecentamiento de vuestra familia y en no exponeros a comprometer
    vuestra paz, vuestra reputacion o la de los demás.
  13. Humildad.
    Imitad a Jesucristo

Ay… los tiempos NO cambian que es una barbaridad

 

 

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